Un estudio neurocientífico de macom upv desvela que la magia de la navidad es atemporal
Esta época tan especial no entiende de edades.
En el laboratorio de Neuromarketing de MACOM UPV hemos descubierto que la magia de la Navidad es profundamente emocional y atemporal, tanto para niños, como para adultos. De hecho, los resultados experimentales muestran que la Navidad para adultos sin niños genera un 7% más de activación emocional que la Navidad para los adultos con niños, y en este blog te explicaremos cómo lo descubrimos.
¿Por qué la Navidad nos emociona tanto?
La Navidad es una época del año que la mayoría de las personas vive con mucha alegría. Sin embargo, queríamos ir más allá de lo evidente y comprobar qué era exactamente lo que emocionaba más: la navidad con niños o sin niños.
Para responder a esta pregunta realizamos un experimento (con enfoque en la Navidad) con 24 participantes, dividido en tres fases: la primera, dirigida a adultos que tienen niños; la segunda, a adultos que no tienen niños; y la tercera, directamente a niños.
Durante la prueba se formularon distintas preguntas, mientras analizábamos a través de la tecnología GSR+HR (respuesta galvánica de la piel + ritmo cardiaco) los niveles de excitación emocional, registrando un aumento cada vez que hablaban de recuerdos navideños. A medida que los participantes respondían, observamos patrones claros. Frases como “pasar tiempo en familia”, “compartir”, “viajes”, “cenas navideñas”, “juguetes” y “disfrutar juntos” se repetían constantemente en casi todas las respuestas.
El estudio destacaba que las personas adultas se emocionaban tanto como los niños, al hablar de la Navidad. Por eso llamamos a este fenómeno “Navidad Atemporal”: No importa si eres niño o adulto, esa magia permanece y hace que tu cerebro cree cada año una nueva expectativa sobre cómo será tu próxima Navidad.
Nuestra hipótesis se basaba en que una Navidad con niños emocionaba mucho más, por toda la preparación que hay detrás para que un niño viva el espíritu navideño: preparar el día navideño, hacer la carta a Papá Noel, comprar juguetes o llevarlos a ferias navideñas. Sin embargo, nos llevamos una sorpresa, porque los registros emocionales denotaban que la Navidad para adultos sin niños presenta un mayor nivel de activación emocional.
¿Por qué la Navidad para adultos sin niños emociona más?, Esta pregunta se enlaza con la siguiente: ¿Realmente perdemos el espíritu navideño al crecer?
A menudo se cree que al crecer el espíritu navideño se va perdiendo. Sin embargo, los registros emocionales demuestran lo contrario. Muy internamente, la emoción sigue intacta, casi como cuando éramos niños. Dar detalles, recibirlos y sentirse especial en reuniones o cenas familiares activa recuerdos de la infancia. Esa es la razón por la que la Navidad emociona a los adultos con la misma intensidad que a un niño, aunque se exprese de manera diferente.
Y si bien es cierto que la Navidad con niños emociona, es curioso que la Navidad para adultos sin niños pueda llegar a tener niveles emocionales incluso superiores, porque nos permite ver el reflejo de nuestra propia emoción y de lo que cada persona logra sentir en estas festividades. En la adultez, el llamado niño interior sigue presente y se manifiesta de forma natural; la Navidad se convierte así en el reflejo de esa emoción interna que permanece viva con el paso del tiempo.
El marketing en la navidad
El marketing ha reforzado durante años la importancia de la Navidad, como una época de unión familiar, emociones intensas y consumismo.
En el día a día, muchas personas viven bajo altos niveles de estrés y cargas laborales. Hablar de Navidad les remite automáticamente a felicidad, comida, alegría y unión familiar.
La Navidad también representa algo muy poderoso: La posibilidad de volver a sentirse niño, de recibir amor, darlo sin condiciones, reunirse con quienes se ama y sentirse especial. Desde el neuromarketing lo entendemos perfectamente, porque somos seres emocionales que funcionan principalmente desde el cerebro límbico, no duele gastar en regalos para alguien que amamos: nuestro sistema se activa y toma decisiones desde la emoción, no desde la lógica, ni la razón.
El Neuromarketing es una ciencia que nos ayuda a entender qué emociona más, qué gusta más y por qué, permitiéndonos validar hipótesis que muchas veces solo intuimos.
La Navidad no es solo una fecha en el calendario, es una emoción que vive en la memoria. En el trabajo experimental desarrollado, demostramos que, sin importar la edad, las personas seguimos reaccionando emocionalmente ante los recuerdos, los encuentros y los significados que construimos alrededor de esta época.

El hecho de que la Navidad para los adultos sin niños genere un 7% más de activación emocional nos confirma que no se trata de la edad, sino de lo que representa, la unión, amor, recuerdos y la posibilidad de volver a sentirnos niños, aunque sea por un tiempo. Por eso, esta época sigue siendo tan poderosa, tan esperada y tan especial año tras año.






